He despintado los labios de todas las muñecas. Después, miré por la ventana. Quise decirte que la nieve me da miedo. ¿Me habrías comprendido? Y que en la palabra nieve algo hace la música.
Ahora me pregunto dónde estará nuestro r e i n o.
Yo soy la niña viuda, la novia huérfana en cuyo sueño está sonando una celesta.
"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.