Cuando la belleza es esto. Una caja. Juguetes. La música. Ese cabaret de infancia. Entonces nos vestimos para la felicidad -cuídate de las palabras que arden-.
¡El ataúd es un reino en miniatura!, lo he leído en ese libro de MN que tanto me gusta. El ataúd es un reino en miniatura.
"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.