POSTAL II [o el día en que la ciudad se pobló de pájaros]

A mí me gusta sorprender a las alondras [Verónica Forrest Thomson].

La Ciudad Vacía. Sólo los muros han sido habitados. En las terrazas, alguien ha dejado semillas de flores extrañas. A esta hora, descansan o se entristecen los caballos. La mujer de las alondras no confiesa lo que lleva entre las manos. Pero una música serena en el corazón la delata: sus acordes son caricias para el hombre que la sueña. En ese lugar, en ese cuerpo, aún se están abriendo las magnolias.

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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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