En silencio, las flores [o la luz inagotable]

En el sueño de primavera/ se extienden pisadas dispersas de los caballos/ que no volverán jamás
[Ruriko Mizuno]

Los niños que sueñan con la nieve despiertan sollozando. Pero encuentran un rostro sereno, una cabellera perfumada. En el pensamiento, beben agua. Vuelven cálidos al sueño, y nombran desde ahí la primavera.

Está nevando sobre corazones profundos. No se sabe si el viento de las costas es viento y ya nadie piensa en el mar cuando acecha la sed.

Son pájaros que no han muerto, porque aún no es de mañana, lo que atraviesa el aire y las gargantas. A esta hora, un grupo de mujeres camina hacia el lugar del agua. Montañas, a lo lejos, ocultan el vahído de los animales; malvas y peonías se multiplican, luminosas, en los páramos del sueño.

Bajará la primavera a dejar sus flores sobre el agua. Vendrá a templar los cuerpos, la memoria, la respiración de los que duermen. Traerá un mapa de semillas, una muchedumbre de linternas para aliviar la sombra en los pueblos asolados.

[Japón, 2011]
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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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