ENTREVISTA [un poeta/editor en Venezuela que pregunta o el principio de la conversación]

                                                                                                                                 Hablando con Freddy Ñañez.
(Imagen: Alejandra Acosta)

: ¿Qué te ha motivado a escribir poesía en prosa, cosa poco usual en nuestros días?

DC: Debe ser el ritmo, el pulso. Algo orgánico. Nunca me he preguntado si debo escribir un poema en prosa o en verso, la forma responde a una necesidad, quizá, del inconsciente. Mi primer libro, por ejemplo, está escrito en verso, pero es un ejercicio. Por su parte, Plegarias para insomnes se fue formando de poemas en prosa porque así lo exigía lo que iba a ser dicho, el desahogo de los solos, los enfermos, los tristes. En el poema en prosa todo es personal. Se pacta con las palabras y la música a la manera del conjuro. Y hay mucho de seducción; se tiene libertad, pero hay que ser riguroso, no se debe descuidar la unidad estética del poema. Me atrae, sí, su escritura, pero no sabría decir bien por qué. Quizá sea la concentración verbal y su posibilidad de expansión a un mismo tiempo, o el conjunto armónico que resulta, cuando es bien logrado, al mezclar frases de ritmos diversos. Pero puede ser, también, que lo que me haga visitar una y otra vez el poema en prosa sea su posibilidad de unir canto y pensamiento, así, de manera natural. O simplemente para romper con el verso que, como dijo Luis Ignacio Helguera, puede convertirse en un corral para la intemperie lírica del poema.

: ¿Crees que la escritura literaria tiene género e identidad sexual o, en tu caso al menos, el asunto femenino es meramente temático y anecdótico?

DC: Yo prefiero alejarme de las categorías. Creo que quien escribe lo hace con todos sus elementos, los que le han sido dados y los que va adquiriendo con el paso del tiempo, contagiado de todo. El género y la identidad sexual son, sin duda, elementos importantes, que nos constituyen, pero hay muchos más. No comparto la idea de una literatura femenina y una masculina, pero sí creo que hay un proceso escritural que parte de lo femenino, del imaginario femenino, de un cuerpo (fuente de vida), un ritmo, una música, una reverberación lingüística que pertenecen al universo de lo femenino, pero que es igualmente accesible para hombres y mujeres. Virginia Woolf lo dijo muy bien:  (…) es funesto para todo aquel que escribe el pensar en su sexo. Es funesto ser un hombre o una mujer a secas; uno debe ser “mujer con algo de hombre” u “hombre con algo de mujer”. No hay necesidad de reducirnos, de ser puros; la riqueza de la creación artística está en el arrojo, en la diversidad.

En mi escritura está presente el asunto femenino no sólo por el hecho de ser mujer, sino porque es el territorio que ejerce sobre mí la más alta fascinación, el que me resulta más interesante, el que siempre me deslumbra. Es el lugar de los sueños, del primer lenguaje. Y es también el lugar del cuerpo.

: Tu escritura poética es de una madurez y seguridad notables para tu breve edad. ¿Podrías confiarnos cuáles han sido tus influencias,  inspiraciones o maestro(a)s? 

DC: Madurez y seguridad se me aparecen como palabras lejanísimas. Mi acercamiento a la escritura se da esperando, siempre, una revelación. Escribir me da la posibilidad de entrar en contacto con lo que desconozco y, en ese sentido, anticipo siempre la derrota. La lectura, por otro lado, es el asidero, la forma de hacer del mundo un lugar más habitable. Hay autores que amo y me inspiran siempre, como Gilberto Owen, Marguerite Duras, Clarice Lispector, Edmond Jabès, Anaïs Nin, Anna Ajmátova, María Negroni o Blanca Varela, entre otros. Y están los que llegan como un deslumbramiento y se van quedando; es el caso de Alda Merini, Enrique Lihn o Hisako Matsubara. El corazón va y viene en sus afectos, hay rencuentros, relecturas verdaderamente luminosas, como me sucede siempre con Marguerite Yourcenar o Marcel Schwob. Son muchas las inspiraciones, no sólo en literatura, sino en la música, el cine, las artes plásticas. Ahora que estoy muy cerca del arte japonés siento que se me va construyendo un alma nueva, un lugar distinto desde donde descifrar la belleza.

: ¿Qué crees que está aportando la poesía —y la literatura en general— escrita por mujeres al actual panorama de las letras en Latinoamérica?

DC: La literatura contemporánea escrita por mujeres latinoamericanas es de una amplísima pluralidad  en su especificidad cultural, sociopolítica, histórica; varían también la constitución racial, las condiciones geográficas, los registros lingüísticos, las experiencias personales y las batallas diarias, entre muchas otras cosas, lo cual la hace completamente heterogénea y de una riqueza infinita. Hablar de sus aportes al panorama literario actual quizá no me corresponde, pero como lectora puedo hablar desde mi experiencia. Ya se sabe que el proceso de creación nada tiene que ver con los espacios o el mercado de producción y consumo de la literatura. Para las mujeres ha sido arduo el proceso de validación por parte del medio editorial y la recepción de sus obras muchas veces se ha dado de manera hostil. Sin embargo, se ha ido ganando terreno, poco a poco se da una apertura que va de la mano con otros acontecimientos históricos, se consolidan las voces, se hacen cada vez más fuertes y ahora son necesarias.

En mi opinión, más allá de los logros estéticos que brillan por sí solos, hay un aspecto importantísimo: el esclarecimiento o, al menos, la búsqueda del esclarecimiento del ser latinoamericano a través de la escritura. La literatura contemporánea, que va desde lo testimonial, lo humorístico, lo intimista lírico hasta una escritura de reapropiación del cuerpo femenino, de denuncia o de reflexión filosófica, da cuenta de lo que somos. Hay una escritura poderosa, que combina el discurso metafórico y simbólico para luchar contra la censura, y se libera de la represión a través de nuevas estructuras, de nuevas maneras de decir. En este sentido, la literatura contemporánea escrita por mujeres está, en muchos de los casos, dando voz a las minorías, legitimando espacios que fueron subyugados y marginados por quienes han ostentado el poder abusivo. Hay una revaloración de la memoria, del deseo, una subversión contra el patriarcado, desarticulación de mitos, confesiones, rebeliones apasionadas en el terreno de lo erótico, hay un testimonio y una recuperación histórica.

En resumen, la aportación de la literatura contemporánea escrita por mujeres, para mí, rebasa los límites de lo estético para sumarse a la cimentación de una ética nueva, donde la práctica textual, de lectura y escritura, nos ayudará, quizá, a construir otra historia.

Entrevista realizada para el Fondo Editorial Fundarte, Venezuela, 2011.
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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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2 respuestas a ENTREVISTA [un poeta/editor en Venezuela que pregunta o el principio de la conversación]

  1. Charly Sarti dijo:

    Muy bueno tu Blog Daniela. Aunque no siempre nos escribimos seguimos muy conectados con ustedes. Espero que todo siga bien del otro lado del mundo a pesar de los temblores. Un gran abrazo para tí y para Scott.

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