DIARIOS: Septiembre 04 [Woolf, Pizarnik, Nin, Sontag]

(Imagen: Hans Bellmer)

Virginia Woolf (4 de septiembre, 1927)

Muchas escenas se han producido y han quedado sin escribir, puesto que hoy es ya 4 de septiembre, un día frío, gris, ventoso, que se ha vuelto memorable porque he visto un martín pescador y porque, al despertarme temprano, he tenido la sensación de que me visitaba de nuevo “el espíritu del deleite”. “Raras, muy raras veces vienes, espíritu del deleite”. Eso cantaba yo el año pasado por esta época; y lo cantaba tan patéticamente que no he podido olvidarlo, ni tampoco mi visión de una aleta surgiendo e un ancho mar vacío. Ningún biógrafo podría nunca adivinar la importancia de este hecho en mi vida a finales del verano de 1926: sin embargo, los biógrafos fingen conocer a la gente. ¿Un verano feliz, éste? Bueno, un verano de afanes, de trabajo, de derroche y de sociedad. Muchas reuniones y una o dos alegrías. Me divierto observando cómo mi mente da forma a escenas. El otro día nos sentamos en un campo salpicado y hierba cortada en el priorato de Michelham. Hacía un calor abrasador. Estaba Angus, con la camisa rosa abierta; Duncan, paseando con un cuaderno de dibujo bajo el brazo; el sonido del agua al correr; Nessa conduciendo su vieja Gorra azul con Angélica encaramada a su lado. No se dice mucho en estas ocasiones; pero el recuerdo queda; ¿hecho de qué? De camisas de colores; el tejado rosa de la casa del guarda contra un cielo azul gris; y Pinker; yo enfadada a causa de mi libro sobre narrativa; y Leonard callado; y una gran pelea esa calurosa noche; yo subí aquí para sentarme sola en la oscuridad y L. Me siguió; palabras duras y ásperas; razón y sinrazón por ambas partes; hicimos las pases; dormir; contenta.

Alejandra Pizarnik (4 de septiembre, 1967)

He querido decir la violencia y sólo atiné a recordar el lenguaje de la sumisión.

Anaïs Nin 

(4 de septiembre,  1914, Diario de infancia)

Hoy era el cumpleaños de Coquito, que ha cumplido ocho. Hemos pasado una tarde muy agradable y a la vuelta, encontramos a tío Thorvald y la tía en casa, porque querían pasar unos días en Nueva York antes de marcharse a Cuba. Voy a ir a escuchar lo que cuenta mi tío. ¿Te has dado cuenta del cuaderno nuevo? Es bonito, ¿verdad?

(4 de septiembre,  1933)

Cada día crece la distancia que me separa de Henry, causada por su gran falta de comprensión. No comprendió a June, y a mí me comprende a ráfagas. No comprende a Lowenfels ni a sí mismo. Vive constantemente en un mundo deformado. Inspiraciones, creaciones, invenciones, mentiras, demencia. La tarde con él en casa de Lowenfels me aburrió, no me dio nada, me dejó con las manos vacías y terriblemente desilusionada. Miré a la esposa de Lowenfels y pensé: si Henry la amara, no me importaría. Ahora no piensa en ella, pero ella lo desea, lo cual significa que puede tenerlo más adelante (si yo lo abandonara), por ser él tan débil tan complaciente. Estaba erizada, celosa de mí. Me sentí cansada. Me gustó ella , su tipo, su atrevimiento, su carácter dominante. Demasiado cansada para hacer nada, salvo escribir a Henry.

     Veo en mi Padre la imagen de mis años de espera, de mis años solitarios, una imagen severa de soledad, aliviada por el entendimiento de la sangre. Padre, el creador, tuvo que dar nacimiento a la mujer a quien habría de entregar su alma, y sólo podía ofrecer su alma a su propia imagen, o a su reflejo, a la niña nacida de él.

Susan Sontag (4 de septiembre, 1956)*

El egoísmo amado de los hijos…

La educación escolar es una marca de la cultura popular; las universidades son medios masivos mal manejados.

Quien haya inventado el matrimonio era un torturador ingenioso. Es una institución comprometida con el embotamiento de los sentimientos. Todo el punto del matrimonio es la repetición. Lo que pretende es la creación de fuertes y mutuas dependencias. Las peleas, eventualmente, pierden sentido. Al menos que uno siempre esté preparado para actuar en base a ellas, -es decir, terminar el matrimonio. Entonces, después del primer año, uno deja de “reconciliarse” después de alguna pelea- y simplemente se entra en un furioso silencio, que se convierte en un silencio ordinario, y uno vuelve a empezar.

*(Versión en español de DCJ)
FUENTES:
Virginia Woolf, Diarios (1925-1930), Ediciones Siruela, España, 2003.
Alejandra Pizarnik, Diarios, Lumen, Barcelona, 2003.
Anaïs Nin, Diario de infancia (1914-1918), Plaza & Janés, España, 1987.
Anaïs Nin, Incesto. Diario amoroso (1932-1934), Ediciones Siruela, España, 1998.
Susan Sontag, Reborn. Journals & Notebooks (1947-1963), Picador, New York, 2009.
Anuncios

Acerca de DANIELA CAMACHO

México, 1980. Poeta y traductora. Autora de los libros 'Experiencia Butoh' (Amargord Ediciones, España y Cosmorama Edições, Portugal, 2017); 'Lantana' (Ejemplar Único, España, 2017); 'Carcinoma' y 'Híkuri' (Libros de artista, Artes de México, 2014) e '[imperia]' (Editorial El perro y la rana, Venezuela, 2013); entre otros.
Esta entrada fue publicada en Ellas: las sin lengua. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a DIARIOS: Septiembre 04 [Woolf, Pizarnik, Nin, Sontag]

  1. Roxana Quinteros dijo:

    Hola :

    Me llamo Roxana Quinteros soy administradora de un sitio web. Tengo que decir que me ha gustado su página y le felicito por hacer un buen trabajo. Por ello me encantaria contar con tu sitio en mi directorio, consiguiendo que mis visitantes entren tambien en su web.

    Si estas de acuerdo hazmelo saber enviando un mail a roxana.quinteros@hotmail.com
    Roxana Quinteros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s