Traducción o esta manera de decir esperanza [KAZUKO SHIRAISHI – 110311]

[Poco después de la catástrofe ocasionada por el terremoto y tsunami en Japón el 11 de marzo de 2011, la poeta Kazuko Shiraishi visitó una de las ciudades más afectadas, Iwanuma, en la prefectura de Miyagi. En respuesta a la devastación que tenía enfrente, escribió un poema. La versión en japonés fue publicada en la edición de junio de Gendaishi Techoo, la traducción al inglés, realizada por Yumiko Tsumura, se publicó en New Directions.

m a r,  t i e r r a,  s o m b r a

(Imagen: Kristian Jones)
mar, tierra, sombra, Iwanuma
el tsunami     tsunami vino
en silencio vino
en silencio se fue
esto es Iwanuma
 
lo que vi
lo que encontré
más allá de esas personas     las almas
de esas entrañables personas     el destino de las almas
no había casas sino un lugar donde las casas habían estado
en la lejana orilla del mar
había sólo un barco
es una sombra
(se trataba de un descorazonado     barco solitario
de fantasmas     sin nadie a bordo)
 
de este lado no quedó nadie
después de que el tsunami se alejó
sólo quedó el barco
personas abandonadas     desaparecidas
nadie en este mundo     el barco porfiadamente solo     obstinadamente
la gente se reúne
los familiares que sobreviven
están de pie en la puerta trasera de una casa en ruinas
la casa, quizá por ser silenciosa     a la vuelta de la esquina
la muerte     sin poner atención de manera orgullosa
como valiente     con mucha indiferencia
ponía a flotar el espíritu de los muertos como pelotas de ping pong
 
la gente, los barcos todos desaparecidos por el tsunami
esta noche no serás capaz de dormir
ese barco se acerca
después de que el pueblo entero se ha ido
al país de los muertos
¿qué vas a hacer?
esta noche no podrás conciliar el sueño
 
ese barco se acerca
esta tierra que el tsunami controla con gran fuerza
arrasándolo todo     los pobladores     las casas     las vidas
un tanto indiferente
sólo una pequeña   fría señal de primavera
fingiendo no saber
comienza a abrir un poco las flores de cerezo
entre las montañas     como si no se diera cuenta
 
pero
había un hombre que nació en esta tierra
visitó por vez primera en sesenta y tantos años
los recuerdos de
su abuelo, su abuela, su infancia
inconscientemente podría estar deseando que en algún lugar
en alguna parte los espíritus existan
y le hablen tiernamente
puedo escuchar
las pequeñas voces de los espíritus recién nacidos
“mami, leche”
el enorme sonido de la ola
es un signo de la vida anterior
todos    tengan cuidado
de la ola     no bajen la guardia
la risa de un bebé
     la madre llevándolo hacia su pecho
     ¿por qué, por qué, qué?
¿qué es este temblor de la tierra?     ¿por qué la tierra se está hundiendo?
¡bam! la ola más alta que el cielo viene levantándose
 
las almas suben al cielo
madre, padre, tú
todos fueron engullidos y encerrados
por las gruesas paredes de la ola del mar
sus vidas en un instante…
nadie me enseñó
sobre las olas que alcanzan el cielo
más altas que las casas y los bosques
puedo ver
las casas y el barco envueltos en una caja
de ásperas y gruesas olas
ya sin seres humanos
 
incluso las últimas almas
que abandonaron los cuerpos
y flotan sobre la ola para morir en el mar
ascienden al cielo
yo escuché a esas almas
emprender el vuelo desde los cuerpos
que habían perdido la vida
 
el día después del tsunami, hubo personas que visitaron esta tierra
el lugar era ya un campo vacío y brillante
estaba el barco aunque no quedara ni un alma
todo con distintos rostros
recargándose en el bosque
como si se tratara de un campo en otro lugar
aparecieron
viajeros desconocidos
y estaban buscando en los campos de arroz y cosechas perdidas
a los espíritus de Iwanuma
“en Iwanuma nací, ¿sabes?
cuando era pequeña dejé esta tierra
y me fui a un lugar lejano y he venido hoy aquí”
 
todas las casas fueron destruidas     o se hicieron pedazos
apenas en pie     la pequeña casa amarilla en la noche
los amigos de quienes vivían ahí se reunieron
yo podía ver sus almas brillar
era el barco secándose en la oscuridad
yo vi un periódico desplegado de principios de la era Showa
había en él enigmas para los muertos     y para los vivos
pude notar la presencia de las almas
ambas profundamente     llenas de amor
cuando apareció un sol cálido
los cerezos de la montaña cercana también
han empezado a florecer como alumbrados
 
adiós
vendré a verte de nuevo
sobre las nubes de los espíritus profundos de las almas
se está reflejando el sol poniente 
[Versión en español de DCJ, a partir de la traducción en inglés]
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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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