[Y aquí me tienes, Blanca, otra vez, hablando de ti contigo, aprendiendo de memoria tu jerga de aguas negras]

UN TRABAJO SOLITARIO

(Imagen: Fotografía de Blanca Varela)

Yo creo que los seres humanos no tenemos mucho tiempo para hacer lo que quisiéramos hacer y tal vez tenemos limitaciones. Si a mí me preguntan qué me hubiera gustado ser en la vida, yo diría que me hubiera gustado ser un héroe o una heroína. No importa qué tipo de héroe, no sé pero me hubiera gustado ser alguien que hubiera pasado por este mundo habiendo dejado alguna huella que sirva para los demás. Algo que ayude a los que vienen atrás a vivir los mismo problemas que tú de alguna manera ya has vivido. A denunciar ciertas cosas, a luchar contra ciertas cosas, pero ya ves, no me tocó ese rol. Me hubiera gustado en un momento ser una heroína. Cuando era más joven sentía que era capaz de dar la vida por algo. Ahora ya no, ya mi vida vale poco, son muy pocos los años que me quedan, ya qué puedes dar. ¿Me comprendes? Es importante la juventud, pero siento que la juventud ignora el valor que tiene el potencial de la existencia. Siempre estamos postergando, mañana voy a hacer tal cosa, voy a luchar contra tales cosas. A mi manera he luchado, en un aspecto que tal vez es muy hermético, como es el de la poesía misma. Ha sido un trabajo muy solitario.

          A mí siempre me ha interesado la literatura de mujeres, siempre y además creo que la base de mi poesía es mucho más poesía femenina o literatura femenina en general de lo que se cree. Es una poesía de experiencia humana y biológica también. Yo tengo mucha simpatía por las mujeres en general y ahora que soy una persona mayor he vivido muchas dudas, muchas frustraciones, muchas cosas hermosas también. Recién ahora puedo ser todo lo clara para poder tener una relación más suelta, más viva con las mujeres. No me tocó tenerlas con las mujeres de mi generación, entonces estaba muy preocupada en formarme como individuo, las mujeres somos individuos, somos seres, claro que existimos, ¡vaya que existimos! Entonces en ese momento yo estaba todavía tanteando, buscando cosas, las cosas me iban llegando, pero ahora que me paro sobre los pies muy cansados -hay un poema “Los pies cansados”- y miro alrededor, me da un gran placer ver a las mujeres cómo están funcionando, cómo hacen cosas, cómo se atreven, cómo han dejado ese papel de bambalinas, secundario, de ser la mano que aparece detrás del telón y acerca el vaso de agua, o la que recibe la bofetada en la cocina. Ya se acabó. Yo siempre he sido muy rebelde. Yo nunca me he sentido inferior a un hombre; jamás. Me he sentido una persona que tiene conciencia de que un ser humano jamás será inferior a nadie. No importa cuál sea su condición.

[Fragmento de: Blanca Varela. “Esto es lo que me ha tocado vivir”. Entrevista de Rosina Valcárcel. Del libro Nadie sabe mis cosas. Reflexiones en torno a la poesía de Blanca Varela, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2007, con selección, prólogo y notas de Mariela Dreyfus y Rocío Silva Santiesteban].
Anuncios

Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
Esta entrada fue publicada en Ellas: las sin lengua y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s