Traducción contra el llamado al precipicio: “LE PAROLE” [Entrevista a Alda Merini. Segunda parte]

[Para leer la primera parte de la entrevista: Le parole, I]

(Imagen: Asger Jorn. Mater profana)

Señora Merini, me parece que eligió su poesía para huir de un dolor interior…

Elegí la poesía para huir del mundo, es diferente.

¿Entonces nació poeta?

He nacido así porque nací escribiendo. La idea aberrante es esta: “Ella no debe enamorarse”.

¿El enamoramiento es fundamental para nuestra existencia?

En este momento lo considero, quizá, un poco patológico. Pero estoy bastante desorientada para comprender dónde empieza la enfermedad y dónde la poesía. Son dos momentos muy distintos. El aspecto melancólico leopardiano no era una depresión común que se tratara con psicofármacos,  si había algo que curar era al conde Monaldo… Pero sí, ahora no tengo alegría, no tengo más mordacidad. Insisto, me lamento mucho con mi hija de esa hospitalización aberrante durante la cual me han puesto en contacto con los castigados.

¿Pero quién debe ser castigado?

Bueno, por ejemplo, el médico que autoriza la hospitalización: no sé si se acuerda del famoso pedazo de papel del cual hablo en Delirio. Mire, francamente, soy una buena cristiana, pero no me pasaría por la mente decirle: “Venga a misa los domingos”. Me reservo de contarle mis hábitos, guardo para mí mi opinión, no quiero, en absoluto, influenciar a nadie.

Me decía que usted aún vive para la poesía…

No, todo menos eso. Yo diría que la poesía es la vida y la vida es poesía. Es necesario, sobre todo, vivir, estar entre la gente, tener contacto con las personas que nos interesan, ir a ver una buena película; de otra manera, se hablará sólo de uno mismo. Entonces se habla en vano, se cuentan chismes, ¿no? El poeta debe tener los medios para poder salir, convivir con otra gente, ir al cine, distraerse de la poesía; si no, la vida es una obsesión. Y la poesía es una figura real, no una leyenda. Pero hoy, en Italia, nadie se ayuda, nadie tiene consideración. Ahora la gente tiene una voluntad de vivir sin restricciones, tan descontroladamente que se pierde el conocimiento de la realidad. El poeta permanece, es el centinela que vigila. Muchas veces tengo la sensación de que la narrativa, la literatura puede ser, en cualquier forma, manipulada, mientras que la poesía representa un modo de ser más profundo, incorruptible, incontaminable.

¿Cuándo termina la poesía en su vida?

Ha terminado tantas veces. En mi primera hospitalización, se detuvo inmediatamente, quizá por el susto enorme. La poesía es una entidad.

¿Y cuándo ve la luz esta entidad?

A menudo. La poesía nace cuando puedo gratificarme de la belleza; ahora soy feliz. Algunas veces muere instantáneamente cuando una figura perniciosa o cualquier cosa que no se me asemeja viene a molestarme. El verdadero perturbador del estado de gracia típico del poeta es la invasión de aquellos que quieren penetrar en su mente: sus intrusiones engañosas son verdaderos virus.

¿Cuándo considera terminado un poema?

Cuando concluye un discurso. En el fondo de la poesía hay mucho razonamiento, hay cultura, filosofía. La poesía no es sólo cálculo, la poesía es… ¡es un pensamiento!

Cuando la veo escribir me parece que escribe como en torrente…

Quizá sea su impresión, pero no podría comprender la agonía que acompaña los momentos que preceden a la escritura de un poema. Nadie podrá comprenderla. Nadie podrá fotografiarla. Es una cosa física. Los músculos sufren contracciones, convulsiones. Son los tremendos electrochoques con que te atraviesa la poesía.

¡Cierto, el espasmo conduce al delirio!

 Sí, inesperadamente, viene el delirio. Es casi un parto, quizás hermoso, pero el trabajo dura horas; a veces, días.

¿Como un hijo?

Ah, mucho peor, yo diría.

¿Por qué peor?

El hijo es mío para siempre. El poema viene a sustraerme, me da la espalda, me desnuda. O quizá he aprendido a regalarlo.

Entonces, de cualquier modo, ¿la poesía es generosidad?

El poeta es mucho más altruista que el narrador, el poeta no busca el dinero; a menudo, esta disposición en su temperamento se ha tergiversado, pero no es una locura, no es una idea descabellada, es altruismo. El novelista sabe bien que su libro le dará una discreta suma de dinero. Nosotros, a veces, no esperamos otra cosa que dolor.

¿Lo que no se salvaría de lo que ha escrito?

Francamente, lo tacharía todo.

¿Lista para comenzar de nuevo mañana?

Sí.

¿No piensa que algunos de sus escritos podrían permanecer?

No me interesa más.

En uno de sus libros dice algo muy bello: “Mis amores comienzan en tiempo futuro,  no han existido porque nunca supieron nada”…

Porque soy timidísima. O porque no sabíamos nada y nos hemos amado en silencio y en tiempos distintos. Porque no me di cuenta. El poeta se apropia, acumula, se exalta. Pero se da cuenta demasiado tarde. Es así como se ama en tiempos distintos.

Haciendo un paralelo, ¿le ha ocurrido no reconocer la poesía?

¿Si no he reconocido al hombre?

No, no ha reconocido la poesía, se ha reconocido a sí misma…

Mi hija dice a menudo una cosa: ¿pero tú te quieres bien?

¿Se quiere usted bien?

No.

¿Por qué, por narcisismo?

Podría ser. Soy despiadada conmigo misma.

¿Ha envidiado alguna vez a alguien?

Diría que sí, aunque nunca he sido una persona ambiciosa.

Hace un momento hablábamos del dolor que acompaña a la actividad poética…

El dolor es tener que esconderse, necesariamente, para no desagradar a los otros. El poeta es un ser distinto. Es el patito feo que se convierte en cisne.

Entonces, ¿las palabras logran su más íntima esencia de manera autónoma?

El poeta ama a quien lo escucha. No es narcisismo, sino desesperación. Lo ama, es inevitable, pero sabe que quien lo escucha recordará sólo las palabras, y no al poeta.

¿Porque la poesía anula al poeta?

No, no debe ser así. Al menos que la poesía no fuera un trabajo, entonces sería el fin del poeta.

¿Quién es su padre?

El Padre de la Iglesia.

Además de…

¿Padre? ¿En qué sentido? Manganelli, Quasimodo, Montale, y mi padre, ah, diré que mi paternidad es femenina. La psiquiatría, por lo menos, es ambivalente.

¿Pero ha escrito antes de su encuentro con la psiquiatría?

Ciertamente, no ha venido la psiquiatría a enseñarme a escribir. No es la poesía lo que hace enloquecer, sino las circunstancias de la vida; no todos los locos son poetas. Yo estoy loca como persona, pero soy sublime como poeta. Digo sublime porque existe el triunfo.

*Fragmento de la entrevista Le Parole”, publicada en el libro Alda Merini. ELETTROSHOCK. Parole, poesie, racconti, aforismi, foto. Stampa Alternativa, Roma, 2010. La entrevista fue realizada por Guido Spaini en 1991.
[Versión en español de DCJ].
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Acerca de DANIELA CAMACHO

México, 1980. Poeta y traductora.
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