[monólogo de la insensata]

             
(Imágenes: Barnett Newman)

alguien dijo: se trata del furor. no. lo imprescindible es la quietud. el resplandor de las bestias ocurre cuando vuelven en sí.

alguien dijo: por las noches, sobre un paisaje de nieve, se les puede ver soñando con cuerpos humanos. 

[la explicación] venía de la infancia desatada la ciudad violenta el mar sísmica ya desde otra vida turbulenta hecha a la medida de ese cuerpo que era hombre que era niño casi abierto inmaculado tú dijiste que temías lo negro de mis ojos ese andar el brillo que salía de mi boca no la lengua las palabras la saliva tan fulgor y yo con mi animala dentro movediza ya lo dije repitiendo no conoces la distancia no conoces la desdicha repitiendo para ti crecerá mi flor oscura en tu corteza cerebral colonizada llevarás este reguero de cenizas este polvo del color de labios deslumbrantes tan absoluto imagen semejanza destruida y yo contracción o precipicio porque sabes la semilla de mi vientre se volvió un jardín contaminado cuarentena eso es como morir y ya desenterrada ojos más limpios escorpiona improvisé propagarme dije despedazar con vehemencia porque amar es un destino extraordinario lloré porque amar no es un destino cuando se carece de lenguaje perforación sin más eso es narrativa de lo adverso estoy temblando

(cuánto dura el deseo por qué no cesa)

[el presente] cuatro mil setecientos días nos atraviesan ¿tienes miedo? ¿es el tiempo una virtud? en el sueño todo es tan distinto lo saben los que sueñan como escuchar la formación de las constelaciones música de frotarnos la piel esa privación aquel día 14:46 ¿sentiste el movimiento de la tierra? algo azul irrumpía algo negro arrebatado de lo turbio se agitaba dentro de mis ojos derrumbar me repetí hacer polvo en la memoria dos cuerpos niños amantes huérfanos así de movedizos en silencio perpetuar tan descarriados

escucha amor

estamos invadidos de futuro

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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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