[En otra habitación: revista eSpiral, poema o radiación ionizante]

[OH-236]

Yayoi-Kusama-Tree-1952.-Tate-Modern-Retrospective-600x847(Imagen: Yayoi Kusama, 1952)

Escritura de súbito: al cuerpo que está por destruirse lo precede una voluptuosidad.

L’autómata, l’abandonada al esplendor, l’acalorada en una cama blanca, en una ciudad sin agua.

Un corte por debajo de la piel. Anomalía. Piel de color blanco-rosa. De color rojo-amarillo.  De color ya no respires. Escupe sangre, escupe palabras deleitosas por última vez.

Antes de aborrecer el lenguaje, memoriza secuencias extrañas (o sueña un jardín con flores nucleares). Como un vértigo. Como quien se ata al pensamiento una melodía arruinada:

CARCINOMA mucoepidermoide de glándula parótida (2.1 x 1.8 cm.)

predominantemente quístico (89%) con estroma desmoplásico e inflamatorio

con focos de extraluminización de mucina y reacción granulomatosa focal

con células gigantes de tipo cuerpo extraño

con extensión a la dermis

 sin neoplasia en bordes quirúrgicos

Alguien ha venido a explicarle la ejecución. Las líneas del cuerpo. Por ejemplo: esto es un don. No. Un reemplazo.

[Después de tener sexo, abrirán las ventanas. Mi radioactividad no es contagiosa. Por ejemplo. En un país lejano, sacrifican caballos en mi nombre.]

De repente: ser un campo de batalla. La muy desesperada. Rabiosa de sí.

No hay más que una compasión un poco sucia en el hombre que la mira. Ella, insolente. Desnuda como todos los enfermos.

A esta hora, el paisaje de la fascinación es improbable. Muy cerca de la habitación de los metales han construido una máscara para contener el furor. Asfixia a la medida de su rostro.

¿aún

me

reconoces?

Lo despiadado resplandece. Imposible mirar fijamente su herida y no quedar seducido/a.  El encierro, la promiscuidad, las células oscuras del deseo se están multiplicando

como los accidentes.

En el número 43 de eSpiral pueden leerse también textos de Aurelio Meza, Ingrid Solana, Luis Bugarini, Tania Tagle, Herson Barona y otros autores. 

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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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