[“Y por la soledad cruzan los perros/ con sus lomos hundidos”: SARA CASTELAR LORCA]

En el paisaje donde está la casa, el cuerpo está ausente. Y una poeta sigilosa, con su patria musical a cuestas, le está cantando. Sara Castelar Lorca escribe, en La hora sumergida (Turandot Ediciones, 2012, España), poemas que son confrontaciones, raíces, animales que tensan la memoria. Construye un cauce para las sombras, pero en su voz contiene un mundo solar. La autora parece venir de un espacio vedado, donde el olvido es la última violencia. Sin embargo, siendo ella su propia talismana, defiende secretamente la ternura. Mujer con muerte, con nieve oscura, huérfana de luz pero alumbrada por magnolias, guarda en su lenguaje perlas misteriosas, cadáveres brillantes, un abandono sólo suyo que el poema no sabe explicar, pero comprende.  
 

Los encantamientos 2006 29 x 38,5

(Imagen: Ludwig Zeller)
 
LA MEMORIA IMPERFECTA
 
I
 
Porque miles de rostros avanzan por la noche
devorados de sombra, ya lo sabes,
las ciudades no duermen sin sus muertos
ni sus gatos de azufre,
yo los miro con la niñez abierta
como una llaga hermosa,
esa dentada arista de la luz que vuelve con el frío
salvajemente niña, salvajemente pura.
 
Desde mi corazón los continentes crecen
y se arquean sobre la edad del mar,
la tierra es como un llanto que a nadie pertenece
y suavemente cae para agrandar los ojos
o para amar la soledad del trigo.
 
Yo no aprendí tu infancia,
ni el discurso de las sillas vacías
que adornan el jardín y la memoria triste
pero aprendí el oficio de la arcilla después del aguacero,
cosí mi lengua a la ciudad del tigre
y odié la voz como se odian las banderas,
con abnegada rabia.
 
Dejo una esquina del olvido para este dolor largo,
para esta muerte a plazos que adeuda el almanaque
y arroja entre sus números la gravedad del tiempo.
 
Vuelve a temblar un niño en tus rodillas
y ahí afuera, siguen naciendo los perales. 
 
 
ELEGÍA BLANCA
 
a Blanca Sandino
Hay un despertar confuso en los jardines
por donde el aire cruza como un aullido enfermo,
caen de tu nombre mástiles y pájaros
y esa flor que abre sobre el mar
su lengua divisoria
atravesando el día de miedo y de pureza.
Mayo se derrumba sobre tus pies de aljibe
y te cruza la muerte esa niñez antigua.
 
Alguien está entrando en las heridas
en la paloma oscura que tiembla entre los sauces
y toda soledad es una rama sin vida ni memoria:
la sequía feroz del abandono.
 
Yo reclamo tu voz para mis ojos tristes,
reclamo tu silencio de avispas incendiarias,
ese animal de lluvia cubriéndome los huesos
donde me cruje el verbo y la ceniza.
 
Cae la luz, traspasa con sus vértices
la gris serenidad de las iglesias
pero sólo amanece por dentro de los ojos.
 
Hay demasiados niños mordiendo el corazón,
hay demasiadas piedras gritando en el pronombre. 
 

SARA CASTELAR LORCA, poeta granadina residente en Sevilla, nació en Hannover, Alemania, en 1975. Es también autora de los poemarios El pulso Verso a tierra. Se le puede seguir en el blog verso a tierra.

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Acerca de DANIELA CAMACHO

México, 1980. Poeta y traductora.
Esta entrada fue publicada en Ellas: las sin lengua. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a [“Y por la soledad cruzan los perros/ con sus lomos hundidos”: SARA CASTELAR LORCA]

  1. protervidad dijo:

    Daniela. Que salvajes amparos dejas cuando avecinas palabras como éstas, son palabras que se encaja en la carne.

    Gracias por compartirlo.

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