MUY JÓVENES Y MUY LÚCID@S: nuevas escrituras [latino][hispano][americanas] (b)

GERARDO ARANA (Querétaro, México, 1987-2012)

Gerardo Arana

Met Zodiaco 
(Fragmento)

Acción:

Rugido láser. Programación desconocida. Máquina decidida a no detenerse. Feroz y exacta. Como tren rápido al fin de la noche. Walter se vuela la cabeza. El vagón sigue su curso. Dos horas después encuentran el cadáver. Reproducción. Masas. Mercado. La ley de Pareto. Sólo el veinte por ciento de adjetivos. Esa es la historia. Suave patria. México veneno.

          Las hojas negras se fueron recopilando en la plataforma de salida. Hoja negra sobre hoja negra.

          Una vez más frente a la fotocopiadora. Vuelve a iniciar la novela. Escritor detective desvelado. Ganas de toser sangre. En su garganta no hay sangre. Sólo magma rosa y dientes.

          Sostengo las hojas entre las manos. Sostengo las hojas negras.

         ¿Qué son ciento cincuenta hojas negras?

          Una constitución.

          Una constitución para ratones ciegos. Una constitución que sólo puede leer la gente que ve en la obscuridad. Una constitución para nictálopes.

Aquí es mi primera novela. Mi país, mi clima, mi mundo privado. Las hojas negras mi constitución. Yo sé. Aún no ocurre nada. Espere. Tenga paciencia.

          Que quede claro:

          Entro al cuarto de fotocopiado. La fotocopiadora imprime hojas negras. Hoja negra sobre hoja negra. Es terrible. Causa magma y baba. Hack ha muerto. Yo no me siento bien. Me acerco a la copiadora. Es la constitución del hacker ratón. Vacío y auge. Auge e historia. Instante crucial en la tierra.

          Operaciones mentales:

          Cuando los personajes son ideas y la estructura de la narración está inspirada en la personalidad de un delincuente, todo indica desastre.

          Se enciende la copiadora. Hacemos click en el simulador de pesadillas. Road trip esquizofrénico. Pesadilla relatada: Hack desaparecido. No hay desafío motriz. No hay que cruzar el pantano. Ho hay que dispararle a nadie. Sólo hay que esperar.

          Pura psicología, pura mala onda. Puro lenguaje. Joyce se estrella en una motocicleta. Joyce División. América caníbal, arena movediza. Se me va la novela. Ian Curtis convulsiona frente a su chica.

          Me desvío, la novela se desvía. Entre sonido y sentido. Entre las aventuras y los apocalipsis; entre la formación sentimental y la madurez sangrienta, entre la sobrevivencia y la profecía, entre el homenaje y la destrucción.

          Hack está muerto y si no está muerto huye de casa para destruirse. No lo voy a volver a ver. Hack atraviesa américa deteniéndose a fumar un cigarrillo en cada hotel de paso.

          Hack no aparece todo es mi responsabilidad. Acción y conciencia. Vida narratoética. Narrar y vivir. Ser rápido y listo. Escapar, no perseguir. Esperar.
62570 muertos y no hacer nada.

          Escribir novelas en casa. Novelas para sobrevivir a la noche. Se tiende un mapa. Hay una ecuación en la ventana. El escritor desvelado descubre un misterio. Se ha estado metiendo coca y ha estado jugando Grand Theft Auto. Roba un auto y lo conduce en sentido contrario. El acelerador es gatillo. La aventura se invierte. ¿Cuál de los 70000 crímenes voy a resolver primero?

          Yo fui asesino en la guerra de los medicamentos.

Poema publicado en Periódico de poesía

LAYLA MARTÍNEZ (Madrid, España, 1987)

071

1.

Los niños deformes son dignos de amor. A pesar de sus boquitas ansiosas y sus lenguas ansiosas y sus glándulas ansiosas. Amadles como amáis a los soriásicos de rostros lácteos y a los supurantes de encías azules. Amadles a pesar de sus deditos sórdidos y sus manos rechonchas. Amadles como amáis a los amputados múltiples de pollas y a los retrasados que habitan el reino blanco. Amadles a pesar de sus eccemas húmedos y sus clavículas obesamente mórbidas. Amadles y después dadles de comer las sobras de vuestros platos y decorad sus jaulas.

Viento del norte

Cada vez que el viento del norte congelaba el agua de los pozos, la muchacha de labios morados acudía al bosque y daba a luz a un niño. Un niño diminuto como las crías de la comadreja o como las larvas que los santos colocan en los oídos de los hombres. La maleza recogía al niño y lo alimentaba con la leche blanquecina que manaba del interior de las plantas y con las alas transparentes de los insectos. Pero la leche que manaba de las plantas y las alas de los insectos eran amargas. Por eso los niños crecían con los huesos frágiles y los cabellos quebradizos. Por eso conocían la pureza, que es amarga como el sudor de los hermanos que duermen en el mismo lecho,

como el llanto de los adolescentes que mueren pisoteados por los ciervos

como las oraciones de los que rezan arrodillados delante del espejo mientras los ángeles flotan en la cocina

como los lamentos de las novicias cuando el mecánico ajusta sus paladares postizos o aprieta las correas de sus camisas de fuerza

como las súplicas de los mancos en estado de hipnosis cuyos dedos fueron devorados por las cenizas

como los cantos de los cordeleros de manos temblorosas que fabrican las sogas de los condenados.

Con el paso de los inviernos, los niños crecían acunados por la maleza. Nunca abandonaban el bosque, pues la maleza es engañosa como el calor de los invernaderos y celosa como los novios ciegos que abrillantan sus botines cuando cae la noche. Solo uno de ellos se atrevió a salir del bosque, pero el que conoce la pureza no puede pronunciar en voz alta los nombres de los árboles ni conoce las señales de la pestilencia. Al cabo de unos instantes, se encontró rodeado por un enjambre de moscas, a causa del cual perdió la razón durante tres años.

“Viento del norte” forma parte del proyecto tus ramas/mis huesos de la fotógrafa Dara Scully

 

       
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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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