MUY JÓVENES Y MUY LÚCID@S: nuevas escrituras [latino][hispano][americanas] (c)

Poéticas del desorden y la maravilla. Niños proféticos, el desvarío los serena.

YAXKIN MELCHY (Distrito Federal, México, 1985)

Yaxkin

LAS BOTAS DEL SOL

Me grita mi padre o no sé si están ladrando todos los perros del barrio Los rabiosos y sucios Me grita mi padre Esta vez destrozado por el alcohol El dios Júpiter roto como un cerillo destrozado Júpiter es también un concierto de Holst Y viene mi padre con el cadáver de mi perro entre las manos Le saca las venas y las pone en el florero Suena un tambor que se parece a la Luna y el agua de las flores comienza a hacer burbujas y mi padre se larga con las botas ensangrentadas Yo sé que va a cazar ballenas en el lavabo Me grita mi padre derramando los gritos de su garganta alcohólica Me grita mi padre y me alumbran sus vómitos Mi corteza está en el suelo Yo intento limpiarme las manos pero me ensucio Mi padre ha vomitado y me grita ante los rayos del amanecer El amanecer me avergüenza Mi corteza era oscura y prendida en su centro como la Tierra hace mil quinientos millones de años Más que los años en mi rostro me grita mi padre Más que el Sol escribieron sus manos alcohólicas por todo el mundo sobre las pirámides y los ríos y la agricultura y en el ganado sumerio Escribieron sus manos alcohólicas en los techos de estera y en las barcas del norte y en la religión de palo Escribieron sus dedos en los arrozales en la roca naranja en el techo de los mundos concéntricos Escribieron sus manos llenas de vómito en los silos y en las canciones oceánicas En la crucifixión del dios del vino En la jaula del diablo y en las cabezas de piedra como fichas en las llanuras Escribieron las manos de mi padre más que el Sol agarrando los corazones y trazando los doce equinoccios de la primavera Escribieron sus manos el cero orgánico y la combustión molecular Escribieron sus manos los rieles de la máquina de vapor y el cronograma de los dividendos del número pi Escribieron las manos inmundas de mi padre los cerezos y los jardines del emperador Los laberintos de las mitologías Los demonios devorados por otros demonios devorados por otros demonios devorados por otros demonios Y todos fueron naciendo cuando mi padre los iba abriendo de la barriga como a los perros muertos Mi solastro padre vino a golpearme Mi solastro padre escribió la magia y el oro de los viajes robados a la juventud Agarró los cuchillos de la cocina y abrió los ojos de los recién paridos por los lotos Descubrió la danza mientras tropezaba por la alacena y todos bailaron la noche de las estrellas fugaces

Escribieron sus manos alcohólicas el parto de los reyes y el comercio de las especias Los orificios de los mundos subterráneos y las plantas eólicas de la suspensión celestial Escribió los damascos rodando sobre los tableros de las familias Escribieron sus dedos temblorosos las apariciones de múltiples platillos voladores mientras tipeaba por el pasado el presente y el futuro a los seres extraterrestres

Escribió mi padre sus descubrimientos sobre la materia y la reformulación de las partículas No supo en dónde detenerse y sus golpes sucedieron entre ayer y pasado mañana La pasión se postró en el frío Enrojecieron sus rodillas y escribió mi padre una edad plateada sobre los campos Mi padre borracho escribió el desarrollo y la idea de las abejas como metáfora del tiempo Ondas Ondas en los descubrimientos que deja para nuestra edad quieta en la galaxia Mi padre fumaba con sus manos atómicas y sus vocales germinantes

Escribió mi padre las rebeliones mientras me molía a golpes y yo aullaba mestizaje Escribió mi padre la ciudad de la baja marea y la ciudad del ocultamente Escribió mi padre la idea de un planeta colisionando y al mismo tiempo ocultaba los cadáveres en el refrigerador Escribió la parábola de los espejos y aunque no tenían sentido sus palabras repetía el nombre de los héroes por el tiempo que duran sus nombres Caminaba tropezando y mi padre borracho derramaba los vasos sobre las estrellas Escribieron sus manos ásperas Se calzó los zapatos Se fue mi padre de este mundo como un ángel

(De Los poemas que vi por un telescopio)

***

Los niños dejan alas de insecto perdiéndose entre el aire Pero no son alas de insecto ni son preguntas ni son sueños son niños que dejan a otros niños perdiéndose en el aire.

a dónde va el aire sino adentro a dónde ir sino afuera con cuánta facilidad con cuánta felicidad resolverse en dibujos cantar embrujado abrir las puertas rugientes y entrar y salir respirando a su oro

desde entonces nada ha sido mejor Niño ha estado recostado en los cuarzos en un desierto de cuarzos en un planeta de cuarzos en un universo crisol

eran épocas remotas de secreción de miedo embadurnados íbamos del miedo estériles de sueños humeantes de miedo resecos de valor y empapados sí empapados amándonos

y tu vida era hermosa y tu escritorio era de plata y tus ojos iban indicando a tus dedos o tus dedos indicaban a tus ojos dónde estaría el Mar del valor

Auquénidos Marítimas totoras Aqueos que iban pasando por los faros abandonados por las esclusas abandonadas por los muelles abandonados Saqueando y corriendo brincando o buscando soles verdes Insectos plantas animales pieles y banderas sobretodo banderas con que confeccionar vestidos y luego levantando sus faldas moches se venían navegando cual zetáceos entre los atardeceres de yodo hacia la polinesia

(De El Cinturón de Kuiper)

VALERIA MEILLER (Azul, Buenos Aires, Argentina, 1985)

VALERIA-MEILLER

Aguada

Durante una inundación, los más fuertes
se reúnen arriba de un árbol.
Con el agua en todas partes, la familia en el techo.
Hacer un barco de la pata de la cama. Una vela de sábana.
La primera solución es trepar. Trasparentes,
padres, abuelos y embarazos.
Los niños en el techo chupando
su ración de hueso preguntan
¿Dónde estará el sol? Y fosforecen.

Otros florecen además. Niños trasparentes nacen bajo la lluvia.
La partera a nado
asiste a las madres sin dar abasto. Un perro la sigue.
Los más chicos sacan la lengua y beben la lluvia.
Muchas gotas es varón, entonces eligen un nombre.

*
Algunos rezan de rodillas sobre una chapa roja. Último bebe.
Bebe de rodillas en el borde del techo, toda
la cara en el agua, la nuca al cielo.
Con la panza hinchada y el agua en la chimenea casi, el agua
en todas partes…

*
Pongo las manos en el agua por vos y se tira
de cabeza al campo para buscar
más recipientes donde poner el agua, las últimas
cinco cacerolas de barro, tres
grandes recipientes de lata.
Dos lecheras, un balde que no arrastró
en los estantes de la despensa la corriente.

Y se mueve por la casa como si no
nadara, con tanta soltura…

*
Después de una semana de lluvia, una cabeza
es cuajo amarillo. Veinte cabezas, una mina de azufre.
Tristeza de leche agria hace llorar
ni tragarse un hueso va a salvar el brillo.

(De Recreo)

Conejos

2

Fue el verano de los cartuchos suaves, agazapados para el tiro al salto, vestidos del color de la maleza. Era un año en que todos los conejos del coto caerían enfermos y eso la había impresionado tanto que en oportunidades todavía soñaba con largas hileras de animales muertos y se despertaba para tocarse los brazos y saber que no llevaba una escopeta. Habían elegido las armas y determinado la cantidad de balas cuando recibieron la noticia. Él había llegado en mitad de la mañana con la cara partida de sorpresa para decirle, las vacunas no habían funcionado. El destino era un misterio ingobernable: la muerte benévola y mansa cediendo ante la muerte benévola y mansa. Cuando su abuela todavía vivía y en la víspera de la navidad visitaban a las hermanas, la visita era la rutina de los años antepuesta a la rutina del té. El monasterio sólo existía en el filo silencioso de la siesta y el ladrido de los perros cortaba el aire. El misterio que coronaba las catedrales era el silencio, todas las familias lo habían aprendido al asomarse al círculo del oro y los que rodaban, en el centro del anillo, eran los hijos.

(De Tilos)

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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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