MUY JÓVENES Y MUY LÚCID@S: nuevas escrituras [latino][hispano][americanas] (g)

GERMÁN GALLO (Buenos Aires, Argentina, 1990)

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(Imagen: Ariadna Ratti)

lu yeta

le dicen yeta pobrecita ella
en otra vida habrá sido asesina o puta dicen de ella
que es lo mismo dicen y se ríen y la miran y la evitan cuando cerca porque yeta dicen de ella

nombre como que mucho que no tiene
por ahí un poco
cuando la vieja le dice lu salí de la cama dale o lu está la comida

pero no más

porque yeta dicen en el barrio y la vieja le anda con cuidado
que hasta el día que nació hubo una muerte y medio huérfana entonces lu yeta

aunque antes no sabían

entonces sus veinte y el miedo a hablar que tiene porque ella dice y después pasa

y la primera vez fue en un cine que dijo ma me gustan las medias rojas de la chica y rojas después cayeron las sangres sobre sus pies

o yeta pobre también dijo
eso dicen
juanchi mejor desconfiar
y juanchi como su padre esa noche al otro lado por confiar o por ahí por tener una hermana yeta que dice las cosas

y etcétera los ejemplos que se acumulan así tanto que yeta su lengua ya no se mueve

si no para escribir

que es poeta dicen la yeta y ojo con leerla.

provoca encima poeta yeta
que a su primer libro le puso “hacerse material” y ahí hay poemas como ese corto que dice “macho / ojo que no mucho más / macho vas a ser / ojo macho / que no hay machez / que por bien no muera”

o la oda el límite que en un lugar dice “y la vida que no va a ser / cuerpo bendito / célula oscura que te devora / conciencia de especie / morite orgulloso / que nos estás haciendo espacio”

sin nombre firma lu yeta el libro

pobre
andará con miedo de nombrarse
y de repente existir

Desencuentros (III: raza)

I

Un cuerpo
es una cosa
inasible y precaria y fantasmal
que se define y constituye como tal por ser
vulnerable.

II

Desfilan, salvados, pocos.

Suave,
un suave y blanco frío
atraviesa al resto:
están condenados a andar.

III

Hay un imposible:
esconderse.

En cada lugar al que llegan siempre estaba
antes
la mirada.

VICTORIA MENDOZA (Ciudad de Panamá, Panamá, 1987)

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1963
Episodio de Carmen con sus hijos en su nuevo hogar

Respiras y soy yo la que miente.
Soy yo la que no quiere salir de este hueco
porque es delicioso y despiadado.
Las bestias a nuestro alrededor nos atacan,
nos amurallan la casa en los alrededores.

Sueño con perros negros y hocicos partidos,
y hay sangre que no existe y perros que no existen,
y me gusta mi hogar aunque nadie diga que sea mío.

Existo y mis hijos están contentos entre jardines de papayas y buenas tardes.
El mayor nació ahorcado,
salió como una violeta negra a punto de morir.
Lo amaba, pero él no me pertenece, lo he enviado donde su padre en el país de los olvidados.
Odio cuando me habla de aquellos seres,
pero su olor a ahorcado todavía lo guardo en mi vientre que está podrido.

Lo amo más que a la otra, que es ingenua y es capaz de perderse persiguiendo
cualquier cosa que vuele, ya se lo he dicho y ella se silencia en su orgullo de 7 años.
No le importa, prefiere estar sola frente a nuestra puerta roja que se desgasta con sus
uñas. Nació de árboles cortados, ¿entienden?, ella nació vieja.

Tomo café para olvidar su pérdida, siempre en la taza amarilla, seis de la mañana.
Cuando ella va a la escuela con su anciano padre
yo me rompo en infinitas cosas innecesarias porque no soy necesaria y tú lo sabes.
Lo sabe también mi madre, el perro, las vecinas;
todos lo saben, y aún hay aguas inconfundibles como su pecho que ya no se abre para mí.

El niño ahorcado nunca me perteneció, va y viene cuando quiere, pero ya no lo quiero.
Los últimos días mira a su hermana como un fantasma y la asusta.
Le ha clavado un lápiz en el pecho para separarla entre animal y fantasma.
Él no llora, ella tampoco.
Me dicen que están bien.
Pero la niña tiene la punta del lápiz clavada en el pecho.
Y yo lloro, me asusto y todas las noches me acalambro,
pequeños tigres me sostienen los dedos con sus garras.

El hombre no ha vuelto, ya tiene hormigas caminándole en las piernas
y la mujer cada día tiene el pecho más abierto por la punta de un lápiz.

Este y otros poemas de autores panameños actuales pueden leerse aquí.
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Acerca de ladelallave

"Un día al despertar nos damos cuenta/ de que apenas recordamos el camino hacia esa casa perdida,/ y ahogados de vergüenza y cólera/ corremos hacia ella, pero (como en los sueños)/ todo es ahora distinto: las personas, los objetos, las paredes/ y no nos conoce nadie: somos extranjeros" [A. Ajmátova]. Yo: poeta mexicana en Tokio.
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